Mirar una chimenea es un arte perdido. Antes, las familias se sentaban alrededor del fuego como quien se sienta a la misa: en silencio, con asombro, dejando que el calor, la luz y la danza de las llamas llenaran los huecos del alma. El fuego de la chimenea no tiene prisa. Es una verdad que se despliega lentamente, una enseñanza que se recibe al ritmo del crepitar de la madera. Pero hoy, ¿quién sabe mirar una chimenea?
La velocidad de nuestros tiempos nos ha robado esa quietud. En lugar de la contemplación del fuego, vivimos en la pantalla perpetua, con flashes de información que nos encienden y apagan sin dejarnos tiempo para arder. ¿Y qué pasa cuando el hombre pierde la capacidad de mirar el fuego? Pierde la capacidad de escuchar. De esperar. De orar.
En la Iglesia, algo similar está ocurriendo. Hemos sustituido la lentitud del fuego por la urgencia de los focos. Queremos…
Autor: Jaime Gurpegui
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
¿Sabes lo que sucede durante la celebración de la misa?
Te presentamos una selección de videos y contenido para que puedas conocer qué pasa mientras asistimos a misa, las cosas que suceden y que no podemos ver con nuestros ojos, pero que no por… seguir leyendo
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…



















