Es difícil medir la importancia de la historia bíblica del sacrificio de Isaac en la civilización occidental. Muchos consideran que con ella se creó la gran oleada religiosa que quitaría toda legitimidad a los sacrificios humanos. También limitó el poder del padre para matar a sus hijos, poder común en muchas culturas antiguas, incluso en Grecia y Roma. Esta historia enseña que la divinidad no quiere que los padres maten a los hijos, sino que los confíen a Dios, y que Él los guiará, que Él tiene formas de arreglar las cosas.
Es una experiencia que todo padre ha de hacer: al final, un padre terrenal que cree que Dios es Padre bueno, sabe que no le queda sino confiárselos. Y la historia trata también el tema de las promesas de Dios: Él prometió a Abraham una descendencia numerosa como las estrellas (y así ha sido). ¿Se apoyaba Abraham en esa promesa para saber que Dios no pediría la…
Autor: Pablo J. Ginés
Continuar leyendo en: www.religionenlibertad.com
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcilla de Fátima fallecida en Lisboa con sólo diez años. Todos conocemos la …



















