A veces creemos que ser amables es un gesto pequeño, casi irrelevante. Una sonrisa en el supermercado, un “gracias” sincero, ceder el paso. Nos parece insignificante frente a los grandes desafíos de la vida: la política, la economía, los conflictos, los dramas personales. Sin embargo, la amabilidad tiene un poder que pocos reconocen: transforma la realidad. No de forma ruidosa, no con titulares ni grandes aplausos, sino con la fuerza callada de lo que es verdadero y profundo.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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