El arte, con sus poderosos símbolos, refleja lo que una sociedad estima valioso y digno de imitación, por lo que contribuye a su perfeccionamiento o a su deterioro. Por ello, durante muchos siglos, los artistas buscaron elevar la mirada y el espíritu del hombre a través de lienzos que fascinaban con sus contrastes de luz y sombra, mármoles que parecían hablar, poesías que cantaban al amor, al honor y a la patria, música que parecía descender del cielo y elevarnos hasta él y catedrales e iglesias que se alzaban majestuosas como símbolos de perseverancia, fe y confianza en Dios.
Autor: Angélica Barragán
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