En este 5 de agosto, la memoria de la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor nos recuerda que la Iglesia tiene una casa materna en Roma que acoge a todos, y el Evangelio nos presenta a una mujer extranjera que lucha por su hija (Mt 15, 21‑28). Entre ambos polos —la Madre que acoge y la madre que suplica en la frontera— se ilumina muy bien el tema del día: la familia extensa, los primos, abuelos, tíos y cuñados que se encuentran en verano, con sus alegrías y sus heridas.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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