Hay un versículo del Evangelio que siempre me ha parecido desarmante por su sobriedad y, a la vez, inagotable en profundidad. No describe un milagro espectacular, no recoge un discurso, no narra un prodigio visible. Dice simplemente: «María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (San Lucas 2,19–20). Y en esa frase mínima —casi escondida— está contenida, para mí, la clave más bella y contundente de la humanidad de Cristo y de la maternidad de María.
Autor: Matilde Latorre de Silva
La ciencia confirma el tipo de sangre que se encuentra en hostias investigadas en milagros eucarísticos
La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…



















