Es la reciente y casi heroica gesta de un joven francés, que ha cargado sobre sus hombros una Cruz de 35 kg. Para volver a coronar el Aneto: se la habían cargado, y despeñado unos energúmenos, que viven de ofender a Dios y a los creyentes, los hijos de Dios.
Es la fijación de la progrez de todos los colores -antes era rojelio en exclusiva, más los masones que se apuntan a cualquier color que les beneficie; a los que pagan «religiosamente»: porque, como decía el clásico fraile: «todo es bueno para el convento»-, hoy poblado de todos ellos: tan multicolor como los arcoíris, tan de éstos últimos años.
Y esa gesta de este joven es -debería ser- el leit motiv de la Reevangelizacion que debería emprender, la Iglesia, a marchar forzadas –magnis itineribus-, respecto a sí misma, en primer lugar, para convertir a las almas todas y a la Sociedad: que por/para ésto mismo la…
Autor: José Luis Aberasturi
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