Hace 233 años, el 3 de julio de 1793, nacía un príncipe que, siendo aún niño, correría la misma suerte que el Salvador: siendo rey, fue humillado; inocente, fue torturado.

Redacción (03/07/2026 15:22, Gaudium Press) “Finis coronat opus” – «El fin corona la obra». Pues bien, sucede que la principal obra del hombre es él mismo; de manera que la corona final y verdadera que lo ceñirá será la muerte. Puede parecer una paradoja, pero la muerte es la corona del hombre.
Así, el ápice de una vida no será un “final feliz” terrenal. Como una estrella que manifiesta toda su luz al morir, es en el sacrificio postrero donde nace la gloria.
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Autor: Saul Castilblanco Mosos
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