A veces creemos que la conversión tiene que ser un espectáculo: un cambio radical, visible, rimbombante. Una historia que todos comenten, con frases épicas y gestos memorables. Pero la verdad es otra: la conversión sucede todos los días, en los gestos más pequeños, en decisiones silenciosas que nadie aplaude.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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