El hombre moderno, en su búsqueda inverosímil de la supuesta unión, conexión, fraternidad (sin Dios), y el aglutinamiento forzado por una serie de máximas sin sentido o con poca importancia, termina ahogándose en un vaso de agua sin necesidad mediante autoengañarse que “todo está bien y es posible la unión” .
La soberbia del hombre Revolucionario lo ciega y le hace dar vueltas tras su propia cola como un perro hasta el punto del delirio de que se logró alcanzar la meta. Aquellos que luchan por la integridad de la Fe Católica, Apostólica, y Romana, se sientan a ver este espectáculo ridículo para comprobar la enorme diferencia que existe entre la mundanidad y la sacralidad. Aun en estos tiempos se puede ver cómo se preserva en los Católicos tradicionales algo tan innato, genuino, y característico de la Iglesia Católica, que es esa nota de universalidad, por ende,…
Autor: redaccioninfovaticana
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