ace dos meses y medio, cuando tomé posesión de la parroquia, el 90% de los fieles comulgaba en la mano. Literal.
Desde el primer día, dije que usaría el comulgatorio (hermoso, de mármol), aún si no pudiesen arrodillarse (incluso es más rápido dar la comunión así). Saqué los ministros extraordinarios también y les expliqué que podrían ayudar con los presos y los enfermos, si lo deseaban. Entendieron (nunca les habían leído los documentos de la Iglesia, por cierto).
Hoy, dos meses y medio después y sin siquiera predicar sobre la comunión en la mano, 90 % ya comulga en la boca. Para terminar la catequesis, ayer prediqué este sermón: al momento de la comunión, el 99% de ellos comulgó en la boca.
La gente, cuando no está ideologizada y se le explica con humildad, entiende.
Autor: Javier Olivera Ravasi
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