Vivimos en una época extraordinaria, casi prodigiosa, en la que la humanidad ha logrado por fin sustituir siglos de pensamiento, debate y moral por una herramienta mucho más sofisticada: la indignación instantánea. La llamada «cancel culture» —esa brillante innovación sociocultural surgida del matrimonio entre el narcisismo digital y la impaciencia intelectual— ha conseguido lo que ni los imperios ni las revoluciones habían logrado: implantar un tribunal moral que juzga sin escuchar, sentencia sin pruebas y se disuelve sin responsabilidad alguna en cuanto aparece un escándalo más jugoso.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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