Dios nos pide misericordia con nuestros hermanos, de igual forma que Él nos ofrece su misericordia tras nuestro sincero arrepentimiento. La clave de la misericordia divina es la sinceridad que anida en nosotros y que llega a Él por nuestras oraciones. Pero no es sencillo ser herramientas de la misericordia de Dios. De igual forma, tampoco somos buenas herramientas de la Voluntad o de la esperanza. Nos cuesta acercarnos a quien necesita misericordia porque, en el fondo, vemos en estas personas las imperfecciones que anidan en nosotros mismos.
Ved la sobreabundancia del amor divino. Pide el siervo que se le prolongue el tiempo y Él le concede más de lo que le pide, perdonándole y concediéndole todas las deudas. Incluso hizo más. Él quería darle desde el principio, pero no quería que su donativo viniese solo, sino acompañado de las súplicas del siervo, a fin de que no se…
Autor: La divina proporción

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