(ZENIT Noticias / Roma, 27.04.2025).- El sábado 26 de abril, una escena que antes se creía improbable se desarrolló en Roma: Julian Assange, ahora libre tras años de confinamiento, caminó junto a su esposa Stella y sus dos hijos pequeños hacia la Basílica de San Pedro. Estaban allí no solo como dolientes en el funeral del Papa Francisco, sino como familia que llevaba un mensaje de profunda gratitud.
En una publicación compartida en la red social X, Stella Assange capturó el momento con una sencilla fotografía: la familia de pie en la Via della Conciliazione, con la majestuosa basílica alzándose tras ellos. «Ahora que Julian es libre, todos hemos venido a Roma para expresar la gratitud de nuestra familia por el apoyo del Papa durante su persecución», escribió.
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Autor: Valentina di Giorgio
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