La samaritana es una mujer que se deja mirar por Jesús. Jesús la pide que le dé de lo suyo, porque quiere darse a ella por completo. No la exige, no la juzga, no la señala. La acepta como es. Conoce su vida, su historia, sin necesidad que ella se la cuente. Sabe lo que ha vivido y su deseo de plenitud. Su vida ha sido una búsqueda continua por alcanzar la paz y la alegría en su vida. Pero, se ve rechazada, porque ella no ha sabido, escoger el mejor camino. Pero, Jesús viene a ella, la ve y la ama. Le pide que le sacie su sed. Pero, ella se ve pobre y pecadora, para dar de beber al Señor, al que todavía no puede reconocer. Pero, Jesús, le pide de beber, para poder entrar en su vida.
Autor: Belén Sotos
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
Las profecías de León XIII y su exhortación a rezar el rosario
El Papa León XIII escribió en muchas de sus encíclicas, entre ellas una que cumplió 130 años el pasado 22 de septiembre, Octobri mense, la importancia de rezar el Santo Rosario…



















