La fiesta de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén nos lleva de nuevo al misterio de la Navidad que hemos celebrado. En esta fiesta recordamos como María y José entran en el Templo para circuncidar a su Hijo, y ponerle un nombre. La circuncisión es el rito judío por el que los varones pasaban a ser propiedad del Dios de Israel, y quedaban incorporados al pueblo de las promesas. De esta manera, José y María presentan dos tórtolas para ofrecer al niño en el Templo. Es la ofrenda de los pobres del Señor, que se une a la verdadera entrega del Hijo. Así, el Señor va a recibir un nombre nuevo: Jesús, porque él va a salvar a su pueblo de los pecados.
De este modo, el Hijo entra en el Templo de Jerusalén como Aquel en quien se cumple la alianza de Dios con el hombre. El Señor es el mediador de un pacto nuevo de Dios con toda la humanidad. Él se presenta a…
Autor: Un camino de fe
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