(Gavin Ashenden/The Catholic Herald)-La Iglesia católica necesita seriamente renovarse. Pero, ¿cuándo no lo ha necesitado?
La tarea de cada generación es de discernimiento. El discernimiento es a la vez una faceta del sentido común, pero, como tantos otros aspectos de la vida de fe, tiene también una dimensión espiritual o sobrenatural. San Pablo nos recuerda que el discernimiento es también un don del Espíritu Santo. Necesitamos ver en dos dimensiones, tanto la material como la espiritual.
La impresión inmediata que ofrece el «Instrumentum Laboris» es que se trata ante todo de un documento político, que trata de dinámicas terapéuticas y progresistas; insensible (en el mejor de los casos) a la dimensión del alma y del espíritu, prefiriendo en cambio el ego y la reforma social.
La sinodalidad es, de hecho, un proceso continuo que se desarrolla con toda naturalidad al…
Autor: redaccioninfovaticana

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