Por el P. Paul D. Scalia
La oración colecta de la fiesta de hoy reza: «Oh Dios, que te dignaste darnos el ejemplo de la Sagrada Familia, concédenos benignamente que podamos imitarla». Ahora bien, eso es pedir mucho. Al fin y al cabo, la Sagrada Familia fue excepcional. Inimitable, podría decirse. José y María estaban ciertamente casados, pero su matrimonio no fue como ningún otro. Jesús era verdaderamente su Hijo… pero no en el sentido habitual.
Sin embargo, esta colecta y la intuición de los fieles a lo largo de la historia indican que, de hecho, hay algo aquí que puede imitarse y que es capaz de ser imitado. Ahora bien, eso no significa rebajar a la Sagrada Familia a nuestro nivel. Más bien, lo que encontramos en ella de modo único e irrepetible revela lo que es verdadero para toda familia.
En primer lugar, la Sagrada Familia comienza con el amor de José y María….
Autor: The Catholic Thing
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