Todos nosotros somos conscientes de que la famosa frase del Evangelio: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” ( Mt 15,21; Mc 12,17; Lc 20,25) significa por parte de Jesucristo el reconocimiento de la autonomía de las cosas temporales, que han de estar al servicio del bien común, pero recordándonos a la vez que la obediencia a Dios es de naturaleza más elevada y más importante. No hay que olvidar que la fe impregna todo, incluso en el plano meramente humano y político, y que en éste hay que buscar, sobre todo, el Bien Común, es decir:
-«la suma de aquellas condiciones de la vida social mediante las cuales los hombres pueden conseguir con mayor plenitud y facilidad su propia perfección y consiste primordialmente en el respeto a los derechos y deberes de la persona humana» (Concilio Vaticano II, Dignitatis humanae, nº 6);
-«supone en primer lugar el…
Autor: Pedro Trevijano

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