Me llaman unos amigos hace días:
– Qué horario de misas tienes, que queremos ir a verte.
– Facilito. Pero… en calquier caso, mejor confirmar antes de venir.
– ¿Confirmar? ¿Es que no hay horario fijo?
– Sí. Pero… Nunca se sabe.
Así es nuestra vida de párrocos rurales.
Por ejemplo, los domingos, a las 11 en La Serna, 12 en Piñuécar y 13 en Braojos. Hoy, sin embargo, la misa en Piñuñecar será a las 16 h. La razón es que ayer falleció una señora y la misa corpore insepulto tendrá lugar a las 16 h.
– No diga la misa de 12, total, seremos pràcticamente los mismos.
– ¿Y si llega a algún despistado a la misa de 12?
– Se puede acercar a las 13 h. a Braojos.
Autor: Jorge González Guadalix
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…


















