Me llaman unos amigos hace días:
– Qué horario de misas tienes, que queremos ir a verte.
– Facilito. Pero… en calquier caso, mejor confirmar antes de venir.
– ¿Confirmar? ¿Es que no hay horario fijo?
– Sí. Pero… Nunca se sabe.
Así es nuestra vida de párrocos rurales.
Por ejemplo, los domingos, a las 11 en La Serna, 12 en Piñuécar y 13 en Braojos. Hoy, sin embargo, la misa en Piñuñecar será a las 16 h. La razón es que ayer falleció una señora y la misa corpore insepulto tendrá lugar a las 16 h.
– No diga la misa de 12, total, seremos pràcticamente los mismos.
– ¿Y si llega a algún despistado a la misa de 12?
– Se puede acercar a las 13 h. a Braojos.
Autor: Jorge González Guadalix
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