El ambiente y la educación de la pequeña Luccette, una niña francesa criada en la difícil frontera marroquí, iban encaminados a hacerla un producto perfecto del ateísmo marxista y anticatólico. Sin embargo, Dios tenía otros planes mucho más grandes para ella.
Un día, los padres de Lucette huyeron de Francia y, como comunistas convencidos, juraron que «nadie hablaría de Dios a su hija, ni influiría en el desarrollo de su mente con supersticiones opresivas«. Pero, Dios se fue metiendo como el agua por una grieta.
«Al darme cuenta del tesoro que acababa de caer en mis manos, y del modo tan espléndido en que quedaba descrita la asombrosa obra divina, intenté convencer a la madre Verónica Namoyo (Luccette) de que se debía publicar», comienza diciendo en el prólogo su hermana de comunidad, sor Mary Francis, sobre este testimonio de conversión interesantísimo que se…
Autor: Juan Cadarso
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