Decía Somerset Maugham que la vida sexual del más morigerado de los hombres, expuesta públicamente, escandalizaría al más libertino de los hombres. Me he acordado muchas veces de esta sentencia, mientras leo en la prensa las acusaciones anónimas que se han dirigido contra el político Íñigo Errejón. En la mayoría de estas acusaciones no se le imputan delitos (o sólo de forma muy brumosa), sino que más bien se describen conductas sexuales sórdidas: que si sólo buscaba el propio placer, que si le gustaban prácticas humillantes, que si una vez satisfechos sus apetitos dedicaba su displicencia o desprecio a la mujer que se le había entregado, etcétera. ¿Y para qué nos cuentan estas bazofias? Aparte de que en sí mismas no constituyen delito alguno, son todas ellas indemostrables; pues no existen pruebas que las atestigüen. Pero ahora resulta que los testimonios de…
Autor: Juan Manuel de Prada
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…


















