«El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado a sanar a los de corazón quebrantado, a anunciar la libertad a los cautivos, vista a los ciegos, liberar a los oprimidos».Jesús, en su sinagoga de Nazaret, anunció que esas palabras se cumplían en Él. Y también se cumplen en Grégoire Ahongbonon, un hombre sencillo de familia campesina de Benín, que trabajaba en Costa de Marfil como reparador de neumáticos, y se vio movido por Dios a trabajar con los discapacitados mentales.
Autor: Pablo J. Ginés/ReL
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