Cuando llega el 24 de agosto los hijos de Santa Teresa de Jesús miramos a un lugar que nos une de un modo singular y nos ayuda a renovar nuestra vocación de carmelitas descalzos. Es el monasterio de San José de Ávila, la primera fundación de la santa abulense con la que da inicio a una nueva familia dentro de la Iglesia. Todo nace en 1562 en ese rincón de Dios donde, en lo más secreto de los corazones de esas primeras monjas que siguen el ideal propuesto por la Madre Teresa, comienza algo totalmente inesperado, lo que hoy conocemos como la Orden del Carmelo Descalzo. Todo es gracia y nos une cuando miramos a un punto común. Cuando se pierde o se olvida el origen, todo se deshace, enfría y desvirtúa. ¿Quién no pone los ojos en el lugar del nacimiento de sus padres y acude cuando puede a visitarlo? Lo mismo sucede con un consagrado que entrega su vida teniendo la mirada…
Autor: Sólo Dios basta
Encontraron en Dios, la libertad y paz interior que tanto necesitaban
Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















