Hay que dejar de disfrazar la delincuencia de protesta social. Saquear comercios, incendiar edificios públicos y agredir a otras personas no es rebelarse contra la injusticia: es cometer nuevas injusticias. El incendio del ayuntamiento de Limoges no perjudica únicamente a las autoridades; daña un bien público cuya reparación pagarán los ciudadanos con sus impuestos. Quienes destruyen lo que pertenece a todos no demuestran valentía ni conciencia social, sino desprecio por el esfuerzo de los demás.
Autor: Matilde Latorre de Silva
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
¿No crees que exista el infierno?… Un exorcismo real es llevado al cine en forma de Documental
El director de la película “El Exorcista” William Friedkin presenta un documental con Exorcismo reales. En abril del 2018 se estrenó uno de los documentales más impactantes en la historia del
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…


















