(ZENIT Noticias / Líbano, 01.05.2026).- En Tibnine, una pequeña localidad del sur del Líbano recientemente devastada por la guerra, tuvo lugar un «milagro eucarístico» en la iglesia de San Jorge, una parroquia greco-católica melquita.
El pan consagrado fue hallado completamente intacto entre los escombros, a pesar de que no había habido rastro de vida humana durante varias semanas. Los católicos orientales no usan hostia para la Eucaristía, sino pan fermentado.
Este descubrimiento es una señal profundamente conmovedora que invita a la alegría y a la gratitud. Porque, aunque todo se desmorone en los horrores de la guerra, el Señor jamás abandona a su pueblo. Jesucristo está siempre presente en la Eucaristía: vela por nosotros, nos sana, nos consuela y nos infunde esperanza ante la adversidad.
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Autor: annevanmerris
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