Alain Finkielkraut, filósofo agnóstico francés de origen judío, que desde hace un tiempo considera que el wokismo funciona como una religión (mala y falsa), ha arremetido contra la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, entrevistado en Le Figaro.
«El diluvio que cayó sobre la Ciudad de la Luz sólo puede ser un castigo divino. Hay algo bueno en la desgracia: después de esta velada apocalíptica, me hice creyente», declaró, acumulando críticas contra la ceremonia.
No es que se haya hecho creyente de verdad (aunque, quién sabe, todo es empezar) sino que quiere decir que agradece que lloviera a mares contra una ceremonia horrorosa, contra la que no escatima críticas.
«No me parecía posible hacerlo peor, es decir, ser a la vez más más obsceno y más conformista, que Eurovisión. Me equivoqué: nada es imposible para los franceses», apunta Finkielkraut,…
Autor: Pablo J. Ginés
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