«Porque yo sé y creo que, incluso después de su resurrección, Él estaba en la carne. Y cuando se presentó a Pedro y a sus compañeros, les dijo: ‘Tomad, palpadme y ved que no soy un demonio sin cuerpo’. Al punto le tocaron y creyeron, quedando unidos a su carne y a su espíritu. Por esta razón despreciaron la muerte, o mejor dicho, se mostraron superiores a la muerte. Después de su resurrección, Él comió y bebió con ellos como un ser de carne, aunque espiritualmente estaba unido al Padre«.
Autor: Néstor Mora Núñez
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