En el evangelio según san Marcos se dice que Jesús eligió a los Doce, a los apóstoles, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar los demonios. Tienen que estar con él para conocerlo, para captar su singularidad y poder así llevar su mensaje al mundo. Pero el mundo al que se dirigen está dominado por los poderes del mal, a quienes deben combatir exorcizándolo, liberándolo de las posesiones diabólicas.
San Pablo detalla algo más ese combate: nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire. Se trata de adversarios llenos de maldad esencial y mortífera, que atacan incansablemente, que no tienen verdadero nombre sino designaciones colectivas, con posiciones opacas e…
Autor: Guillermo Juan Morado
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