En el evangelio de este primer domingo de Cuaresma leemos las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt 4, 1-11). Curiosamente, Santo Tomás dice que este texto del evangelio de S. Mateo nos aclara la “naturaleza de la tentación” (Super Matt., 322) puesto que Adán fue tentando conforme a este mismo orden: primero de gula comiendo el fruto (Gn 2:17), luego con vanagloria (“seréis como dioses”, Gn 3:5) y finalmente con ambición/avaricia (“conocedores del bien y del mal”, Gn 3:5). En este vídeo te muestro las implicaciones que todo esto tiene para la vida espiritual. Una triple tentación … para una triple sanación del pecado.
Autor: Valentín A. Lara
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