Todos necesitamos descansar y ofrecer descanso, pero el verdadero reposo solo está en Dios.

Redacción (14/06/2026 07:42, Gaudium Press) Sufrir hambre, sed o cansancio son males propios de la condición mortal. Sin embargo, tales sujeciones de la naturaleza son símbolos de una realidad superior y sobrenatural: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mt 5,6).
Ya en el Evangelio de este 11º Domingo del Tiempo Ordinario, nos encontramos con otra contingencia que no proviene de fatigas físicas.
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Autor: Saul Castilblanco Mosos
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