Siete diáconos van a ser ordenados sacerdotes dentro de unos minutos en esta Sagrada Familia que hoy es un anticipo del infierno. Calor atroz. Preside el cardenal Omella, que se disculpa cariñosamente por extenderse en la que dice que probablemente sea su última misa como obispo de Barcelona. Recordaremos a Omella por muchas cosas. Yo, que he tenido de todo con él, me quedo con mi gratitud por cómo ha ayudado a un querido amigo en su momento más frágil y podría haberse desentendido y nadie se lo habría reprochado. Es fácil ser generoso cuando estás en éxtasis. Es difícil ser agradecido cuando estás fuera de control y el amor se ha ido.
Autor: Salvador Sostres
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