Hace unos mil cien años, en Siria, o quizá en Egipto, a inicios del siglo X, un único escriba escribió una copia de la Biblia hebrea, empleando para ello más de 100 pieles de animales. Es evidente que contó con todo el apoyo de una comunidad judía. Escribió los 24 libros del canon judío con cuidada caligrafía.
Después llegó la conquista por los turcos selyúcidas, y las Cruzadas y muchas más cosas. Ese grueso volumen tuvo suerte, y sobrevivió a muchos giros de la Historia. Algunos de sus dueño dejaron sus nombres en el margen de las hojas, en unas notas.
Por ejemplo, se sabe que fue vendido por Khalaf ben Abraham a Isaac ben Ezekiel al-Attar, quien luego transfirió la propiedad a sus dos hijos, Ezekiel y Maimon. Las notas dicen que en el siglo XIII se usaba en la sinagoga de Makisin, en la actual Siria.
El volumen dio muchas más vueltas, sobrevivió en un estado asombrosamente bueno…
Autor: ReL

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