Timothy Radcliffe nos explica que hay que enseñar la fe con compasión. O, dicho de otro modo: no enseñarla, pero hacerlo con mucho sentimiento. El cardenal dominico nos invita a habitar un “espacio” etéreo, vaporoso, indefinido, situado entre el yunque y el martillo, entre el dogma y la vida, entre el Arca de la Alianza y una tumba vacía, entre el cielo y la tierra, entre la pregunta y la pregunta… pero curiosamente nunca entre la verdad y el error, porque eso ya sería demasiado concreto.
La enseñanza —nos dicen— no consiste en dar respuestas, sino en abrazar preguntas. Mejor aún: en hacer nuestras las preguntas de los demás, rezarlas, masticarlas y sentarnos a la mesa con quienes no creen nada, compartiendo pan, dudas y, si se tercia, una buena perplejidad existencial. Enseñar ya no es afirmar, sino acompañar; no es transmitir el credo, sino experimentar la…
Autor: Redacción
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…


















