Nuestra sociedad, dominada por el materialismo y el hedonismo, ha promovido la engañosa idea de que es mejor tener pocos hijos para poder darles más (al menos en lo relacionado a cosas materiales). De ahí que, si en otras épocas, muchos matrimonios recibían a cada hijo con temor, pero también con esperanza cristiana, hoy en día la mayoría de las parejas planifica minuciosamente la llegada del hijo, o del par de hijos, que han decidido tener. Y si antes el principal objetivo de los padres era formar hombres de bien (o, mejor aún, buenos cristianos), actualmente se educa a los hijos para que sean buenos ciudadanos, excelentes profesionistas y hombres exitosos a la manera de un mundo superficial, consumista y ferozmente competitivo.
Autor: Angélica Barragán
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es un tema del que…



















