Tras años de formación preparándose para el sacerdocio, Ephrem Tshibamfumu dejó el seminario en 2011 y entró en una profunda crisis de fe. Durante un tiempo solo quiso recuperar la libertad que creía que había perdido preparándose para religioso, pero sabía que «Dios quería algo» de él. Diez años después, es un apóstol y testigo de la Divina Misericordia, y son miles los que siguen su método consagración basado en santa Faustina Kowalska.“Cuando salí, no quería saber nada de la Iglesia ni de los sacerdotes”, cuenta Ephrem a Religión en Libertad. “Entonces me encontré con Marina –su actual esposa– que siempre buscó la forma de llevarme de vuelta a la Iglesia”.
Autor: J. M. Carrera / ReL
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