Si la Iglesia fuera una empresa, podría decirse que está al borde de la bancarrota; si fuera un país, lo calificaríamos sin duda de Estado fallido; si fuera un movimiento ideológico meramente humano, podríamos certificar su defunción a plazo fijo y constatar su absoluta irrelevancia en la escena pública.
La Iglesia, naturalmente, no es nada de eso, y su Fundador hace ya más de dos mil años nos garantizó que duraría hasta el final de los tiempos. Pero no nos dijo cómo, y por lo que podemos ver ahora, con los fríos datos en la mano, no se le adivina un futuro próximo demasiado halagüeño. La anunciada ‘primavera eclesial’ del Concilio (no hace falta decir qué concilio, porque últimamente parece haber habido uno solo en la historia) se tradujo casi inmediatamente en un desplome aterrador en todos los criterios medibles -bautismos, apostasías, laicizaciones de…
Autor: Carlos Esteban

Continuar leyendo en: infovaticana.com
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…


















