El individuo, frecuentemente guiado por patrones de exigencia elevadísimos, no logra internalizar su propio éxito. Observa lo que ha construido y no ve su propia competencia, sino una secuencia de casualidades o, peor aún, una sucesión de farsas.

Redacción (14/06/2026 08:29, Gaudium Press) Muchas veces la persona batalla, lucha, se especializa, se perfecciona y, aun así, se ve atrapada en lo que modernamente se llama “síndrome del impostor”, sintiendo que nada de lo que aparenta ser es real, y amargando el día a día con la sensación de derrota.
Este, sin embargo, no es el retrato de una persona fracasada, sino de mucha gente exitosa; ese tipo de persona que “triunfó en la vida”, alcanzó puestos importantes, construyó una carrera sólida, formó una buena familia, venció grandes desafíos y, a pesar de todo, se siente amenazada por la sombra interna del fracaso….
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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