Esta mañana he conocido en el metro a Katerina. Se ha sentado a mi lado y antes de nada me ha preguntado si podía poner su mochila entre las dos. Me miraba con sus ojos inocentes de síndrome de Down y con una expresión dulce y cariñosa. ¡Por supuesto que podía poner su mochila en el asiento! No estorbaba nada y además así no se le manchaba porque, aunque el metro está muy limpio, el suelo es el suelo y todo en Katerina rezumaba pulcritud.
Autor: Carmen Cabeza
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcilla de Fátima fallecida en Lisboa con sólo diez años. Todos conocemos la …



















