Bajaba raudamente yo la cuesta que conduce a Anacleto Medina Sur (el barrio más alejado de la sede parroquial) días atrás, cuando visualizo a unos 20 metros tres niños pequeños, presumiblemente hermanitos, que en la vereda -casi en el cordón- discutían entre sí:
– ¡Es él!
– ¡No, no es!- replicaba la hermanita del medio a su hermano mayor, mientras la más pequeña solo miraba.
– ¡Sí, es él! – y dirigiéndose a mí, ya más cerca, me saluda animoso: -¡hola!.
Me acerqué divertido, pensando que serían niños de la Escuela Gianelli, pero me pareció luego que no los tenía «registrados». Sin embargo, charlé un ratito, les di la bendición y les dije que me esperaban en la Escuela.
Unos metros más abajo, escuché que le decían a su mamá:
-¡Mamá, pasó Jesús recién por la calle!
-¡No, no, no era Jesús… era Dios!
-¡No, era Jesús!
Autor: Leandro Bonnin
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