Y ahora con el Sinodo de los Sinodos Sinadales de la Sinodalidad Sinodal. Que ya tiene mérito. En realidad: ¡Que ya tiene DELITO!
Vamos, lo de Tarazona, pero en Sinodalidad Sinodal. O sea: la aberración al cubo. Porque es seguir cavando y agrandando el pozo en el que estamos en la Iglesia, antes Católica, voluntaria e impositivamente desde arriba
¿Cómo vamos a pretender -justificandolo con premeditación y ofuscación-, que nada menos que «la Identidad» del Sacerdote está «en y desde» el pueblo? Como «el que asó la manteca», o «el que hizo un pan con unas tortas». Absurdo de principio a fin. Amén.
Eso sí: con «el soplo de la Sinodalidad», porque el que soplaba desde el Concilio ha perdido ya todo el fuelle, y hay que reponer soplador: como en cualquier Supermercado que se precie.
Autor: José Luis Aberasturi
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