No sé si tiene que ver con la luz, aunque me inclino a pensar que sí. Hay una luz en verano que tiene algo engañoso, como si prometiera que todo va a ir más despacio, que la vida por fin afloja un poco el ritmo y uno puede dedicarse simplemente a estar. Pero esa misma luz, tan abierta, tan larga, tan aparentemente amable, tiene también una forma extraña de traer recuerdos. Como si al iluminar más las cosas también iluminara lo que ya no está.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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