El texto de Mt 18, 1-5. 10. 12-14 presenta varias escenas que se iluminan entre sí: los discípulos preguntan quién es el mayor en el Reino de los cielos, Jesús llama a un niño, lo coloca en medio y declara que, si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el Reino. Añade que quien acoge a un niño en su nombre lo acoge a Él y que los ángeles de esos pequeños “ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Más adelante habla de la oveja perdida: el pastor deja las noventa y nueve en el monte para ir en busca de la que se ha extraviado; cuando la encuentra, se alegra más por ella que por las que no se habían perdido, y concluye que “no es voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno solo de estos pequeños”.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
Ex ateos que comprobaron que Dios, tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros
Muchas veces Dios espera y actúa sobre nosotros a través de terceras personas o sucesos que pueden parecer muy sencillos y no llaman nuestra atención. Y en realidad, su plan…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…



















