Chesterton sudó al comulgar por primera vez: temblor y temor reverencial ante la Presencia Real. El autor reflexiona sobre ese estremecimiento mysterium tremendum para resaltar su contraste con una praxis litúrgica hoy cada vez más horizontal y banalizada, donde gestos, mediaciones y silencio se erosionan. Recuperar la comunión en la boca, de rodillas y administrada por un ministro ordenado no debe ser opción marginal, sino pedagogía medular, necesaria, de lo sagrado.
Autor: Pedro Gómez Carrizo
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