Ayer analizábamos un texto de José Pedro Manglano que, envuelto en lenguaje piadoso y emotivo, deslizaba una idea inquietante: un Cristo ofrecido, disponible, sin derechos, casi suplicante ante el hombre. Hoy toca dar un paso más y mirar el problema de fondo. Porque Manglano no es una anomalía. Es un síntoma.
El problema no es Hakuna. El problema es el tipo de joven católico que Hakuna produce, celebra y confirma.
Un joven que ha interiorizado —sin que nadie se lo haya explicado así, pero con total claridad práctica— que en el cristianismo contemporáneo es Cristo quien debe adaptarse al hombre, y no el hombre quien debe convertirse y seguir a Cristo.
El giro silencioso
En el Evangelio, el esquema es siempre el mismo: «Ven y sígueme». Cristo llama, el hombre deja. Redes, barca, mesa de impuestos, seguridad, reputación. Todo.
En el cristianismo emocional de hoy, el…
Autor: Carlos Balén
¿Sabes lo que sucede durante la celebración de la misa?
Te presentamos una selección de videos y contenido para que puedas conocer qué pasa mientras asistimos a misa, las cosas que suceden y que no podemos ver con nuestros ojos, pero que no por… seguir leyendo
Consejos para una llevar una vida Cristiana
Llevar una vida Cristiana que agrade a Nuestro Creador y a Nuestra Madre, no es difícil, y menos aburrida, como muchos pueden creer. Sin embargo, necesita dedicación. No basta con…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…



















