La tripa seguía doliéndole. No había manera; el ibuprofeno que le había dado Tomás no servía para nada. Mientras se sentaba en su sitio y dejaba la mochila de cualquier manera en el suelo, decidió que pasaría por la farmacia a por algo más fuerte después de clase.
–Oye, Nur, ¿qué te pasa, tía? Llevas una cara hoy de coña. ¿Estás bien? –le preguntó su amiga Andrea.
–Nada, tía, que me he tomado dos ibuprofenos y no me hacen nada –se quejó, inclinándose sobre la mesa para intentar aliviarse un poco.
–Puff, el ibuprofeno no es tan fuerte. Espera, creo que tengo un naproxeno por aquí –contestó Andrea, rebuscando en las profundidades de su bolso–. Sí, aquí está. Toma, ya verás, a mí me va genial.
Sin muchas esperanzas, Nuria se tragó la pastilla entera.
–Buenos días, chicos, ¿dónde lo dejamos ayer? –preguntó la profesora de Biología nada…
Autor: redaccioninfovaticana
Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
La misericordia de Dios se manifiesta de diversas formas, ya sea a través del apoyo y la consolación de otras personas, del sacramento de la confesión que nos permite liberarnos…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….



















