San Juan Evangelista, el único de los 12 apóstoles que estaba junto a la cruz, termina la narración de la muerte del Señor recordando la profecía del profeta Zacarías:
«Mirarán al que traspasaron» (Zac 12,10).
Y hoy, dado que ya hemos tenido una misa solemne este pasado viernes acerca del Sagrado Corazón de Jesús, quería aprovechar para predicar acerca de la misericordia que ese corazón tuvo con nosotros al punto de morir por quienes sabía que lo iban a traicionar, es decir, nosotros.
Porque toda historia del pecado es la historia de esa lanzada, de esa herida que Nuestro Señor permitió que le hicieran, incluso después de muerto, para mostrar que, como dice la Escritura, nos amó hasta el extremo (Jn 13,1).
Autor: Javier Olivera Ravasi
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Mitos sobre el yoga, el budismo y otras prácticas espiritistas que te alejan de Dios
El padre Luzón advierte sobre los posibles peligros y consecuencias de involucrarse en estas prácticas desde una perspectiva cristiana. ¡Continúa leyendo y no te pierdas los detalles sobre los mitos…



















