Recibido entre canciones de tango y sonrisas en la Sala Clementina, el Papa Francisco respondió con benevolencia y humor a la peculiar bienvenida del grupo de «iglesias-hospitales de campaña» liderado por los siempre presentes sor Lucía Caram, Peio Sánchez y el padre Ángel.
En medio de la parafernalia, Francisco soltó una frase que no pasó desapercibida: «Seguid, seguid, porque esa es una de las herencias que yo dejaré». Así, de un plumazo, convirtió la labor de estos voluntarios en parte de su «legado». ¡Qué generosidad!
La frase, por supuesto, tiene una buena dosis de presunción. No deja de ser sorprendente que Francisco, con esa humildad que lo caracteriza, considere que el trabajo de otros –de voluntarios que llevan años dándolo todo por los más pobres– sea algo que él, en su infinita bondad, «dejará». Claro, porque en su visión, esos hospitales de…
Autor: Jaime Gurpegui
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