Cuando los discípulos piden a Jesús que les enseñe a orar, no buscan una técnica para sentirse mejor ni palabras eficaces para controlar a Dios. Han visto que su oración nace de una relación viva con el Padre. Y Jesús les entrega una oración capaz de cambiar la manera de mirar a Dios, al prójimo y a la propia necesidad.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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